1. PRESENTACIÓN
DEL VINO
El
anfitrión o el sommelier presentara la botella de
vino a los comensales y/o clientes, anunciándoles
el nombre o marca y la añada.
Previamente habrá tenido la precaución de
transportar con toda delicadeza esa botella desde la bodega
a la mesa, sobre todo si se trata de un tinto de reserva.
Los vinos blancos y rosados se colocan en una cubitera con
hielo y con agua; los vinos tintos se servirán con
la ayuda de un cestillo o directamente con la mano.
2. LAS COPAS
La
elección de la copa de servicio es muy importante
ya que el vino se aprecia de forma distinta según
el tipo de copa en que es servido.
La copa será de vidrio fino, poco grueso, de transparencia
absoluta y totalmente incoloro.
Solo así se podrá apreciar adecuadamente el
color del vino
La copa tendrá una boca más bien cerrada para
no dejar escapar y captar mejor los aromas del vino.
Hay copas de formas
muy variadas y adaptadas a los diferentes tipos de vinos:
semiredondas, casi esféricas, con forma de tulipa,
con forma de flauta, etc., e incluso otras copas adaptadas
para servir en ellas los destilados.
Existe otro tipo de copas, llamadas impitoyables (“implacables”),
que están especialmente adaptadas para descubrir
y captar tanto las virtudes como los defectos de los distintos
tipos de vinos.
Los profesionales de la enología (enólogos)
suelen usar copas de cata normalizadas.
El tamaño de
la copa será el suficiente para que, llenadas sus
dos terceras partes, contenga unos 200 ml. de vino. En algunos
restaurantes es mejor beber el vino en la copa destinada
al agua, por lo pequeña y ridícula que es
a veces la del vino.
Del mismo modo que no se llena un plato hasta rebosar, las
copas se llenaran hasta una tercera parte o dos terceras
partes, lo que nos permitirá agitar el vino y detectar
sus aromas.
La copa estará provista de pie o base y pierna, para
que el catador la tome por ahí y no por el cuerpo.
Así no se calentara el vino con las manos, ni el
perfume interferirá en su degustación.
Antes de llenar la copa, se olerá esta para comprobar
que no posee aromas extraños (detergente, humedad,
etc.).
La limpieza de las
copas se realizará con agua, sin detergentes aromáticos
y se secarán con servilletas limpias y no perfumadas.
Nunca se colocaran boca abajo pues tomarían el olor
de la superficie (madera, metal, etc.).
Algunos catadores suelen envinar sus copas antes de servir
el vino en ellas.
En lo concerniente al servicio, las copas de vino se colocaran
a la derecha y las de agua a la izquierda.
3. LA TEMPERATURA DEL VINO
Es necesario tener presente que el vino
no tolera los cambios bruscos de temperatura, por lo que
deberá alcanzar su temperatura de servicio de forma
lenta y gradual.
En general:
• los vinos jóvenes se servirán más
frescos que los viejos.
• las temperaturas más cálidas convienen
a los vinos tintos con cuerpo y crianza.
• las temperaturas más frías resaltan
la agradable acidez de los blancos jóvenes y secos.
• los vinos dulces aun deben beberse más fríos,
para que su dulzor se armonice.
Hay que tener en cuenta que el vino se calienta en la copa
mas o menos rápidamente, dependiendo de la tª
ambiente.
El vino debe alcanzar su temperatura optima
de servicio de modo gradual, sin brusquedades:
• nunca colocaremos un vino tinto en una cubitera
con agua a 8º C.
• nunca introduciremos un vino blanco o rosado en
el congelador.
• nunca serviremos una copa de vino con cubitos de
hielo.
La mejor manera de lograr la temperatura de servicio es
usar cubiteras y dejar la botella horizontalmente una o
dos horas en la nevera, siguiendo la evolución de
la temperatura con los termómetros.
La temperatura de servicio de un vino tiene una gran importancia,
ya que determinara la
Percepción que tendremos de sus aromas y sabores.
• En cuanto a los aromas:
tª alta: más evaporación (resaltan los
defectos)
tª baja: realce de la frescura de aromas y acidez
• En cuanto al gusto:
tª alta: azúcar y alcohol producen más
sensación dulce.
tª baja: salado, amargo y astringente = mayor percepción

4. EL DESCORCHE
Para efectuar el descorche no es necesario
sacar la botella de la cubitera (vertical) o del cestillo
(inclinada), pero siempre debe estar apoyada.
1º Retirar la cápsula
Primeramente se corta la cápsula por debajo del gollete,
(evitándose el contacto del vino con la cápsula),
apareciendo entonces la parte superior del corcho que es
la menos presentable, y donde a veces podemos encontrar
presencia de moho, por humedad o por una conservación
no en perfectas condiciones.
Si por efecto del calor, el vino dilata, rezuma y ataca
la cápsula, es aconsejable limpiar con una servilleta
(antes de descorchar) los restos blanquecinos.
2º El uso del sacacorchos
Existen numerosos tipos de sacacorchos: los hay de tracción
manual, de laminas paralelas, de doble hélice, neumáticos,
etc. Los mejores y más cómodos son los tradicionales
de camarero de doble punto de apoyo.
• No se debe atravesar el corcho.
Una vez extraído el corcho, hemos de olerlo para
detectar una posible
alteración del aroma del vino.
• El corcho correcto debe aparecer seco en su mitad
exterior.
Observar si existen cristalillos (bitartrato potásico)
en su cara interna.
5. EL ESCANCIADO
Se limpiara el gollete con la servilleta
antes de que entre en contacto con el vino, retirando los
posibles restos.
La botella permanecerá totalmente inmóvil
durante la operación de descorche y limpieza.
En caso necesario se escanciara un poco de vino en una copa
para arrastrarlos posibles restos de corcho o alguna impureza
y ante la duda, se catara. Si el vino es correcto, se sirven
las copas, hasta un máximo de 2/3 de su capacidad.
6. LA DECANTACIÓN
Definición:
La decantación consiste en separar el vino limpio
de sus posos o sedimento.
Origen: Razones históricas.
Antiguamente las botellas llegaban turbias a la mesa porque
no estaban
perfeccionados los tratamientos de estabilización
del vino.
Sedimento: La formación
de un sedimento es un fenómeno natural en los vinos
tintos. Se trata de una
consecuencia del envejecimiento del color y del tanino.
Sin embargo, los posos no se pueden tolerar en los vinos
blancos ni en los tintos jóvenes.
Reglas de la decantación
Según el profesor Emile Peynaud, se respetaran las
siguientes reglas para la decantación:
1. Se decantara solamente aquella botella que contenga posos.
Durante la decantación se produce una pequeña
aireación, lo cual es un arma de doble filo y, de
hecho, hay opiniones divididas al respecto.
2. Si es necesario decantar, siempre se hará en el
ultimo momento, justo antes de servir el vino, nunca con
antelación.
3. Solo con los vinos a los que se debe perdonar un defecto
(reducción, exceso de CO2 ...) es justificable una
decantación anticipada y con una amplia aireación.
¿Cómo efectuar la
decantación?
Se ha de llevar la botella hasta la mesa en la misma posición
original que ocupaba en la bodega (horizontal) y con mucha
delicadeza.
A continuación se procederá como sigue:
• cortar la cápsula por debajo del gollete
• limpiar el cuello e la botella
• descorchar en esa posición (horizontal o
inclinada en cestillo), sin mover la botella.
• oler el tapón y limpiar el cuello de la botella
• tomar una frasca, limpiar y envinarla con ese vino
• tomar con una mano la botella, con la otra la frasca
y verter el vino teniendo una vela encendida de tal manera
que a través del cristal y por esa iluminación
indirecta veamos llegar el poso hacia el cuello de la botella,
momento en que termina esta operación.
Es conveniente transvasar el vino con cuidado, haciéndolo
resbalar lentamente por las paredes de la frasca.
Los puristas sugieren apagar la vela con los dedos húmedos,
sin soplar.
Existen numerosos utensilios relacionados con la decantación:
cestillos de mimbre, metálicos, maquinas que trabajan
en serie (manivela), sifón para líquidos en
vertical, sifón para sólidos, etc.
7. SOBRE EL FUTURO DE UN VINO
Los vinos jóvenes (blancos o tintos) como indica
su nombre son para consumir en un periodo de tiempo corto,
entre los 12 meses siguientes a su elaboración.
Los vinos de guarda, deben pasar un mínimo de 6 meses
de crianza en botella antes de ser comercializados.
Dependiendo de su estructura alcohólica y tánica
su vida puede alargarse hasta varios años para llegar
a su máximo potencial de calidad. Pero esta larga
vida también tiene su fin.
Para saber la evolución o el momento de calidad de
un vino embotellado de guarda, lo mejor es catarlo y comparar
con nuestras referencias anteriores; pero si una determinada
botella preferimos no abrirla todavía podemos asegurarnos
de su buen estado de evolución observando la botella.
Sin cambiar su posición original (horizontal) de
conservación, la colocamos sobre una mesa, limpiamos
el polvo con un paño húmedo y observamos la
burbuja de la parte superior.
Con mucha delicadeza giraremos la botella hasta que la parte
inferior esté arriba. Si a través de la burbuja
en su nueva situación no vemos que aparezca ningún
“cordón” de sedimento alguno es buena
señal; pero si aparece algún sedimento mas
o menos fino, es un indicio negativo, aunque no absoluto,
para considerar que la vida de ese vino puede ya ser corta.
Si observamos alguna merma o salida de vino a través
del corcho y la cápsula, también es un indicio
para preocuparse.
Información elaborada por D. Juan Carlos Carcelén.
Conservador Museo del Vino de Jumilla.
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