1. EL ARTE DE
LA DEGUSTACIÓN
Practica
esencial para el conocimiento de los vinos, la degustación
es ante todo un placer, más o menos intenso según
la sensibilidad del catador, el cual si no es ya un conocedor
hará el aprendizaje de las sensaciones provocadas
por el vino sobre sus cinco sentidos, guiándose de
ciertas reglas ligadas a la agudeza de su vista, olfato,
gusto, oído y tacto.
2 EL EXAMEN VISUAL DEL VINO
Primer contacto. Valoramos el aspecto
general del vino.
La limpidez y la transparencia
Interponiendo la copa entre la mirada y una fuente luminosa,
valoramos la limpidez según ausencia o
presencia mayor o menor de algo turbio.
Después examinaremos la transparencia observando
el vino con la copa inclinada sobre un fondo blanco.
Vocabulario: cristalino, transparente, limpio, velado, turbio
La brillantez
Los vinos irisados y luminosos son
jóvenes, vivos, incluso ácidos; mientras que
los vinos de aspecto mate, apagado, sin brillo y más
o menos oscuros, indican una mayor suavidad.
Vocabulario: brillante, luminoso,
apagado
La fluidez o viscosidad
La observación del movimiento
y de las “lagrimas” del vino en las paredes
de cristal nos dará información acerca de
la riqueza en alcohol, glicerina y posibles azucares, completándose
la información sobre la suavidad del vino.
La intensidad de color
La variada gama de intensidades o
cantidad de color es más fácil de observar
en los tintos que en los blancos.
Vocabulario: color intenso, medio o pálido
La tonalidad o matiz:
Es el aspecto más importante del color.
Vinos blancos: Tres interpretaciones
de amarillo, siempre de baja intensidad.
- Amarillo verdoso: Vinos muy jóvenes y poco evolucionados.
- Amarillo pajizo: En vinos de mayor madurez.
- Amarillo dorado, más o menos ambarino: En crianzas.
Vinos rosados: Rosa con
mayor o menor intensidad.
- Rosa frambuesa / fresa: Rosados rojos, vivos y con mayor
a menor presencia de morados.
- Rosa grosella: Solo presencia de rosados rojos.
- Rosa salmón: Menor presencia de rosados rojos y
abundancia de matices amarillos - marrones.
Vinos
tintos: Rojos con una gama de matices muy amplia y mayor
o menor intensidad.
- Rojo violeta / púrpura / granate:
Si presentan de más a menos reflejos morados o violetas.
Colores propios de vinos de mayor a menor juventud.
- Rojo cereza / rubí:
Sin morados, solo tonalidades rojas de mayor a menor intensidad.
En vinos más maduros, pero todavía no viejos.
- Rojo teja:
Junto al color rojo aparecen tonos marrones aunque poco
intensos. En vinos con envejecimiento moderado.
- Rojo castaño:
Disminuyen los rojos y las tonalidades marrones son muy
abundantes, con irisaciones de color cobrizo. Es el color
de los vinos viejos.
- Marrón:
Color marrón generalizado, quedando apenas unos rojos
amarillentos muy débiles. Es el color de los vinos
extremadamente añejos.
3. LA PERCEPCIÓN DE AROMAS
Este
segundo examen es el de mayor riqueza y variedad.
Los aromas del vino son de una naturaleza particular y están
constituidos por mezclas complejas, a veces difíciles
de discernir. Los componentes aromáticos se revelan
según su volatilidad. Es en cierto modo una evaporación
del vino, por ello la temperatura de servicio desempeña
un papel muy importante.
La nariz del vino reúne un conjunto de aromas que
cabe oler en dos tiempos:
- primero con la copa inmóvil
- segundo haciéndola girar.
Las sensaciones aromáticas tienen
ANALOGÍAS en todos los dominios de la naturaleza:
aromas de flores
en blancos, olores de florecillas blancas y amarillas del
campo y de esencias primaverales (acacia, azahar, madreselva,
saúco, retama...); en tintos, flores oscuras como
rosas, peonia, violeta;
fruta fresca o madura
manzana, pera, uva, plátano, piña, albaricoque,
melocotón,...en blancos;
frambuesa, fresa, grosella, cassis, arándanos, moras,
granadas, cerezas, ciruela,...en tintos;
vegetales verdes o secos
helecho, hierbabuena, tabaco (rubio o habano), heno, té,
hoja de grosellero, hojarasca; muy originales;
aromas alimentarios
inesperados pero muy integrados; fermento, cerveza, sidra,
lácteos, mantequilla, miel;
aromas de confitería
el afrutado frecuentemente aparece impregnado y reforzado
por notas de vainilla, de anís, de regaliz;
aromas balsámicos
notas frescas de menta, eucalipto, resinas, pino, romero;
aromas de torrefacción
o empireumáticos
muy agradables; pan tostado, café, cacao, creosota;
aromas de especias
jengibre, albahaca, laurel, pimienta, canela, clavo, moscada
y tomillo; aportan notas muy apreciadas.
aroma vegetal húmico
firman la nobleza de los grandes tintos; trufa, sotobosque
tierra mojada, humus;
aromas de fruto seco
aparecen con la edad; avellanas, almendra y nueces en blancos;
higo seco en tintos;
aromas animales
muy sorprendentes; ámbar en ciertos vinos blancos;
en tintos, almizcle, matices de cuero crudo o de Rusia y
olores de caza (liebre, zorro, faisán perdiz).
4. RETRO - OLFACCIÓN
Para
la percepción de aromas del vino, además de
la vía nasal directa, existe la vía retronasal.
Cuando tenemos un sorbo en la boca y mojamos toda la lengua
y paladar se produce un calentamiento del vino que inunda
el aire de la boca de aromas vinosos.
Si al tragar el vino ese aire lo expulsamos por la nariz
podremos percibir alguna característica aromática
de la misma naturaleza que las recibidas por vía
nasal directa o que descubramos algún matiz nuevo.
Buscaremos las analogías ya descritas anteriormente
y añadiendo el concepto de retro-olfacción
intensa, moderada o débil.
5. LAS SENSACIONES EN BOCA
El vino sufre su ultimo examen en la boca.
Aquí el vino se calienta y difunde nuevos elementos
aromáticos, que complementan a los sabores amargos,
ácidos, azucarados y salados detectados por las papilas
de la lengua.
La concentración de estos sabores nos va a comunicar
el cuerpo del vino,
con las siguientes categorías:
delgado, ligero, suelto, suave, elegante, aterciopelado,
sedoso, delicado, armonioso, maduro, con cuerpo, bien constituido,
robusto, carnoso,...
Su equilibrio, su armonía
van a poder revelarse.
Los vinos blancos se caracterizan por un buen equilibrio
entre la acidez y la suavidad.
Para los tintos, el equilibrio es más complejo y
tiene en cuenta la acidez, la suavidad y las sensaciones
táctiles y mas o menos amargas de los taninos.
Otras valoraciones en boca son:
Entrada: huidiza,
neta, intensa.
Paso de boca: Comparamos
con formas geométricas: redondo, punzante o anguloso,
plano.
Persistencia o intensidad
gustativa:De 5 seg. para los vinos normales a más
de 20 en excepcionales. Nos servirá para jerarquizar
los vinos, del más pequeño al más grande.
Vocabulario gustativo: (+ a -)
Dulzor / Suavidad:
dulzón, pastoso – untuoso, pesado –delicado,
suave – flojo, blando.
Acidez (ácidos):
verde, ácido, mordaz – nervioso, vivo, fresco,
pleno –hueco, endeble, blando.
Aspereza (taninos):
duro, áspero, tánico – vigoroso, corpulento,
fluido – informe, vacío.

Distribución en la lengua
de
la mayor sensibilidad a los
distintos sabores
Información elaborada por D. Juan Carlos
Carcelén. Conservador Museo del Vino de Jumilla.
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