1. EL VINO, REFLEJO
DE NUESTRA CIVILIZACIÓN
EL VINO ES ALGO MUY VIEJO, cuyo origen
se confunde con los mismos orígenes de nuestra civilización.
«El vino es una de las cosas más civilizadas
del mundo». Hoy día ya no se tiene en cuenta
esta afirmación y, sin embargo, junto con el pan,
está cargado de un sentido profundo y místico;
está ligado íntimamente a nuestro modelo de
vivir y pensar; forma parte de un patrimonio muy antiguo
y respetable. El pan era el alimento elemental y necesario;
el vino era algo más, era placer y era alegría.
Pertenecemos a la civilización de la vid; son raíces
que no pueden separarse de las de nuestra historia. Griegos
y romanos difundían a la par la filosofía
y el cultivo de la vid, y el placer del vino con el placer
de las artes.
Jumilla ha conservado esta herencia y la historia del la
vid y el vino ilumina la de todo un pueblo.
En efecto, el vino es imagen del pueblo que lo cosecha y
de la región que lo produce. Y es que el vino no
es un don gratuito de la naturaleza; el vino no se hace
solo. A todo el mundo el vino le parece un producto natural,
pero como producto de transformación y alterable,
el vino esta hecho por el hombre y se conserva por sus constantes
desvelos. Mosaico romano. Mérida
El vino evoluciona como evoluciona nuestra civilización,
tanto en cuestión de gustos como en cuestión
de técnica. No hay nada en común entre el
sabor de los Jumilla actuales y el que los antiguos conservaban
por medio de diferentes artificios e ingredientes; tampoco
con los vinos que en el medievo se vendían muy jóvenes
ni con los vinos del siglo XIX ó el reciente siglo
XX, que habiendo formada parte de la reputación de
nuestra denominación, eran excesivamente ásperos,
alcohólicos o fuertes, o por el contrario demasiado
ligeros ,sin carácter propio y que se conservaban
mal y se alteraban con frecuencia.
Es sabido que la forma de alimentarse evoluciona constantemente
buscando una adaptación al ritmo de vida y una continua
perfección; igual pasa con los vinos, donde su sabor
se va modificando ligeramente; gustaron los vinos viejos
y con mucha madera o bien los vinos ligeros, de menor color
y taninos, con más frescura y actualmente los vinos
ricos en aromas provenientes tanto del fruto como de su
crianza y con concentración equilibrada de componentes
gustativos provenientes de uvas bien maduras.
Hay que hacer que el vino siga conservando su carácter
atrayente por su gran diversidad, como bebida sana, de gran
calidad natural y sobre todo agradable al consumidor.
Para los hombres del vino lo importante es que se perpetúe
la civilización del vino; que hoy como ayer y mañana,
a través del misterio vegetal y del milagro de las
fermentaciones, continúe siendo esa comunión
de la tierra y la naturaleza con el hombre que, para realizarlo,
ha querido y sabido utilizar su trabajo, su paciencia, sus
cuidados y su amor; no hay trabajo valido sin amor.
2. COMO DEFINIR LA CALIDAD
Para hablar de calidad de los vinos empleamos
a menudo un conjunto de expresiones y aforismos. Se habla
de un vino de calidad, de una producción de gran
calidad; pero un vino ordinario puede ser también
de gran calidad y un vino de calidad puede ser mediocre.
La palabra calidad expresa por tanto, en forma algo confusa,
tanto la forma de ser de una cosa, sus propiedades particulares,
como una superioridad, una excelencia.
Existen vinos de calidad superior VCS o vinos de pago VP,
existen los vinos con Denominación de Origen VDO
y los vinos de calidad producidos en región determinada
VCPRD.
En un vino se distinguen diferentes calidades: organoleptica,
analítica, higiénica, farmacodinámica,
etc. La definición más simple y clara de calidad
es: "La calidad de un vino es el conjunto de sus cualidades,
es decir, de las propiedades que lo hacen aceptable o deseable".
El placer subjetivo que nos produce el vino es el que dictamina
el juicio y este juicio viene dado por la persona en particular
que bebe ese vino.
Pero la calidad tiene un fundamento, unas bases totalmente
necesarias
o imprescindibles sin las cuales no puede existir. Concretamente
en el vino de Jumilla se trata del conjunto formado entre
la variedad de uva principal, la Monastrell; el clima continental
suavizado por la cercanía mediterránea, con
alta alternancia de temperaturas entre día y noche
y con precipitaciones muy limitadas que caracterizan al
cultivo como secano riguroso; los suelos de cultivo, principalmente
pardo calizos con costra caliza muy apropiados para el cultivo
de la vid en condiciones rigurosas y por ultimo las técnicas
de vinificación , actualmente todas las bodegas perfectamente
modernizadas y dotadas de los medios necesarios para realizar
elaboraciones de calidad.
3. SOBRE LAS AÑADAS
La añada es la fecha de nacimiento
de un vino y existen un par de razones importantes para
que figure en esa ficha de identidad que es la etiqueta
de la botella.
Primeramente autentifica la edad de un vino de crianza y,
gracias a esa identificación el aficionado puede
elegir, según su gusto y las circunstancias, entre
un vino de Jumilla joven o viejo.
En segundo lugar, siendo la calidad de las cosechas diferentes
(a veces mucho) de un año a otro, antes de descorchar
la botella, la añada es una primera información
sobre su posible calidad. Cada añada tiene su estilo,
su evolución, su reputación y su cotización.
Por tal motivo, todos los buenos vinos tienen su añada.
Forman parte de su personalidad.
El azar de las condiciones climáticas es lo que cada
año crea una añada diferente; nunca hay dos
vendimias exactamente iguales. Los años buenos y
los malos se suceden sin leyes aparentes, y sin previsiones
posibles; a pesar de lo que se diga, no existen ciclos evidentes.
En Jumilla debido a las escasas precipitaciones de lluvias
la calidad es todos los años bastante similar, sin
grandes diferencias, calificándose generalmente entre
buena y muy buena; de vez en cuando se presenta por las
condiciones desfavorables o muy positivas cosechas calificadas
como regulares o excelentes.
| 1980: B |
1981: MB |
1982: E |
1983: B |
1984: R |
1985: B |
| 1986: B |
1987: B |
1988: B |
1989: B |
1990: MB |
1991: MB |
| 1992: B |
1993: MB |
1994: MB |
1995: B |
1996: E |
1997: MB |
| 1998: E |
1999: MB |
2000: E |
2001: B |
|
|
4. LOS GRANDES VINOS
De vez en cuando podemos encontrarnos con
un "gran vino".
El adjetivo “grande” es por definición
relativo y tan difícil de definir en el caso del
vino como para las obras de arte o una composición
musical.
Sin embargo, se pueden enunciar unos criterios que pueden
servir para todos los vinos, pero que se encuentran reunidos
en grado máximo solo en los llamados grandes vinos
y que son los siguientes:
Color:
El color de los grandes vinos es extraordinariamente revelador
de su concentración, y en definitiva, de su calidad.
Un vino obtenido de uvas plenamente maduras presenta en
grado máximo el color característico de cada
variedad de uva.
Concentración / Persistencia:
Los grandes vinos presentan una gran concentración
de aromas y sabores. Los primeros tardan a veces mas en
abrirse, para lograr su expresión plena, que los
vinos más ligeros; pero tras un oportuno decantado
o agitando el vino en una copa de suficientes dimensiones,
los superan con creces.
En boca, la concentración de sabores los hace mucho
más impactantes: nos dejarán un sabor persistente
mucho después de haberlo tragado, siendo esta una
de las claves de un gran vino.
Equilibrio:
Característica de todas las grandes obras del hombre.
El equilibrio entre la fruta, taninos, madera y alcohol
es otra de las características esenciales de los
grandes vinos.
Potencia / Finura:
Frecuentemente antagónicas, ambas características
solo aparecen reunidas en los grandes
vinos, que logran en el paladar esa difícil síntesis
entre elegancia y persistencia.
Personalidad:
Una característica esencial de todo gran vino es
su personalidad diferenciada respecto a todos los demás,
y casi siempre superior en los vinos procedentes de un pago
singular.
Complejidad:
Contrariamente a los vinos menores que con frecuencia presentan
aromas y sabores simples o lineales, los aromas y sabores
de los grandes vinos son invariablemente complejos, plenos
de matices y con recuerdos variados, que podremos ir identificando
sucesivamente, con un poco de esfuerzo intelectual.
Sinergia:
Los grandes vinos protagonizan los maridajes más
memorables cuando el plato que los acompaña es adecuado
y está a su altura. Se produce entonces un fenómeno
de sinergia, consistente en que la conjunción de
ambos produce un placer muy superior al que lograríamos
por separado con el mismo vino y plato.
Capacidad de envejecimiento:
Sabemos que sólo interesa el envejecimiento si mejora
la calidad. Muchos de los grandes vinos del mundo pertenecen
a esta categoría privilegiada (quizás menos
del 1-2 % de todos los vinos) que logran mejorar en el tiempo
si son conservados en buenas condiciones.
Actualmente existen reconocidos vinos en Jumilla, procedentes
de pagos diferenciados, cuyo altísimo nivel de calidad
permite encuadrarlos en esta categoría de grandes
vinos y que cuyas características organolepticas
cumplen todos los criterios de gran calidad anteriormente
citados.
5. COMPRANDO EL VINO
La distribución y venta de vinos
es una actividad muy compleja debido a la gran profusión
de marcas y al hecho de que cada año cambia el producto,
aun manteniéndose la marca.
Dos son las formas recomendadas de adquirir los vinos:
- Compra en las instalaciones de la bodega o productor:
Tiene el inconveniente del transporte, que nunca deberá
hacerse ni en invierno, cuando hiele por el peligro de congelación,
ni en verano cuando las temperaturas del maletero del coche
pueden pasar de 30º C, lo que haría rezumar
las botellas: una catástrofe.
Lo más importante de esta modalidad es la posibilidad
de contacto con el bodeguero, conociendo la bodega y los
viñedos y otras vicisitudes que aportan información
y satisfacciones al aficionado.
- Compra en tiendas especializadas:
Las más recomendables son aquellas que se dedican
solo a vinos y espirituosos, ya que suelen tener mayor surtido
y mejores precios que las dedicadas a alimentación
de calidad en general.
El asesoramiento esta garantizado, así como la plena
seguridad en cuanto a conservación del vino.
6. LA BODEGA PARTICULAR
La correcta conservación de los
vinos, poco tiempo si se trata de vinos jóvenes o
mayor tiempo si se trata de vinos "de guarda"
obligan a adoptar determinadas precauciones que debe cumplir
esa pequeña habitación o cuarto que dedicamos
a bodega particular.
La temperatura ideal
se sitúa entre los 11 y 15º C. En realidad lo
más importante es conseguir la estabilidad de temperatura
, sin variaciones por consecuencia de las estaciones o de
la alternancia entre día y noche.
Debemos equiparnos de un termómetro de máxima
y mínima para controlar las pequeñas oscilaciones.
El peligro de una temperatura elevada de conservación,
15º ó más, radica en que hace al vino
evolucionar más rápidamente, acortándose
su vida y muy posiblemente con perdida de calidad prematura.
La luz no solo no
favorece al vino, sino que lo puede estropear. La bodega
debe estar a oscuras y la iluminación eléctrica
consistirá en bombillas incandescentes de 60 ó
40 vatios.
El efecto negativo de la luz consiste en que acelera los
procesos oxidativos y la polimerización de taninos
y materias colorantes naturales.
La humedad relativa
del ambiente es muy importante, sobre todo si el periodo
de guarda va a ser prolongado.
Por encima de 85% es muy alta y se puede producir condensación
de agua en la bodega con peligro de olores a humedad y proliferación
de mohos.
Por debajo de 55%, el corcho puede resecarse y perder elasticidad,
comprometiéndose la estabilidad del vino por el riesgo
de entrada de aire a la botella.
El valor optimo de la humedad relativa se sitúa entre
65 y 75%
El ruido y las vibraciones
también pueden estropear el vino, por lo que se evitara
cualquier fuente de cercana de ruidos constantes o vibraciones.
En resumen, la bodega ideal debe ser fresca, ligeramente
húmeda, tranquila, oscura, limpia y sencilla.
7. FORMANDO LA BODEGA
Teniendo en cuenta nuestros gustos y el
consumo de vino que realizamos mas o menos regularmente,
la variedad y el numero de botellas que conformen nuestra
bodega será mayor o menor, aunque teniendo cuidado
de no "almacenar" el vino.
Conviene tener una representación de las mejores
zonas vitivinícolas del país pues las calidades
o especializaciones en determinados tipos de vinos a veces
son propias o exclusivas de una de DO en concreto.
Los vinos locales o regionales siempre deberán estar
presentes, aunque nos dejemos llevar por nuestros gustos
y uso más habitual a la hora de consumir el vino.
Una buena selección de tipos de vino deberá
incluir la siguiente oferta:
| ESPUMOSOS |
BLANCOS JOVENES |
BLANCOS ABOCADOS |
ROSADOS |
TINTOS LIGEROS |
TINTOS CRIANZA |
TINTOS RESERVA |
GENEROSOS SECOS O DULCES |
Cavas |
Penedés
Somontano
Rueda
Albariño
Rias Baixas
|
Alella
Malvasía de Sitges
Moscatel valenciano
|
Jumilla
Penedés
Navarra
|
Jumilla
Penedés
Somontano
Rioja
|
Jumilla
Rioja
Somontano
Ribera del Duero
|
Jumilla
Rioja
Somontano
Ribera del Duero
Navarra
Priorato
|
Jumilla
Priorato
Jerez
Alicante
|
Información elaborada por D. Juan Carlos Carcelén.
Conservador Museo del Vino de Jumilla.
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