
C/. Cánovas del Castillo, nº 74
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Mucho antes de ser realidad la edificación
de nuestro Teatro, tenemos que indicar que en el año 1867,
siendo alcalde D. Pascual Ramírez, estudiaron su construcción
unos cuantos amigos que crearon una asociación de empresarios
particulares, que con su dinero pensaron edificar un Coliseo en
la Plaza del antiguo Convento de San Francisco (que habían
quemado en 1836). La idea de estos empresarios se encontró
con algunas dificultades y al final tuvo que intervenir el Ayuntamiento
en su construcción, con los argumentos de que un teatro proporciona
descanso y recreo, facilita enseñanza e instrucción,
elementos interesantes a toda la sociedad. Para ello consideraron,
que el capital que se invierte es en parte reproductiva y que su
beneficio se puede destinar a la beneficencia municipal. Para ello,
el ayuntamiento y los asociados, acordaron hacerlo con fondos municipales,
en el sitio indicado y con los planos reformados del arquitecto
provincial D. Juan J. Belmonte. Al final lo acordado no se realizó,
tan sólo los cimientos, por motivos económicos.
El 8 de julio de 1881, de nuevo se retoma el tema y se aprueba construir
el teatro sobre los mismos cimientos que existen, cuando trató
de edificarse este Coliseo en el pasado año de 1868. Ahora
los planos se los encargan al arquitecto D. Justo Millán
Espinosa (1843-1928), el mismo que hizo el Teatro Romea, pero tiene
que adaptarse a los cimientos, lo que obliga a no poder realizar
un teatro mayor. El 5 de junio de 1882 se recibe la conformidad
del Sr. Gobernador Civil, y el Sr. Alcalde D. Rafael Soriano Palencia,
procede a verificar la subasta de tras su exposición pública.
Se subastó el 10 de septiembre de 1882 y las obras comenzaron
de inmediato bajo la dirección del maestro alarife Bernardo
Moreno Ramos, el cual recibió en dos pagos la cantidad de
91.327’65 pesetas, así como el arquitecto D. Justo
Millán recibiría la cantidad de 3.401’75 pesetas.
A principio de abril, las obras estaban casi terminadas, por lo
que se buscó quién pintaría el techo, embocadura,
telón y decorados. Este encargo se lo hicieron a D. Manuel
Sanmiguel, por la cantidad de 13.750 pesetas. En mayo el maestro
Bernardo hace entrega de la obra terminada, por lo que se crea una
comisión junto con el arquitecto para revisar la misma, trámite
que pasa sin problemas. Ahora hay que vestir el local, pintarlo,
adornarlo, tanto en el interior del escenario como en la parte del
patio, plateas, palcos y paraíso. Se encarga a D. Antonio
Giménez González la realización de las sillas
y butacas, así como el alumbrado. En fin son tantas las cosas
que se realizan, que por fin el teatro está terminado. El
visto bueno final lo realiza el arquitecto D. José Ramón
Berenguer.
Para amenizar su inauguración y demás actos de la
feria de agosto en honor a la Patrona Nuestra Señora de la
Asunción, se contrató con D. Ricardo Pla, empresario
de la orquesta de Alicante, para que la misma pasara todos los días
de la feria, recibiendo a cambio 2.000 pesetas. |
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Planos originales
de D. Justo Millán |
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